Comemos también con los ojos. Los colores y las formas de los papines andinos embellecen una preparación sencilla y la vuelven todavía más tentadora. Al horno o en una ensalada tibia, te invitan a jugar con los ingredientes y crear tu propia obra de arte, de esas que dan ganas de comer.
Hoy te compartimos dos recetas simples y un tip para realzar tus platos, sin complicarte en la cocina.
Un tip para probar: doraditos por fuera, tiernos por dentro
Un pequeño paso antes del horno puede hacer una gran diferencia. Herví los papines a fuego suave hasta que, al pincharlos, el tenedor entre con facilidad, pero sin que se desarmen. Escurrilos bien y dejá que pierdan el vapor y la humedad de la superficie.
Después, sumales un chorrito de aceite y tus condimentos favoritos, acomodalos en una fuente amplia sin amontonarlos y llevalos al horno precalentado a 200 °C hasta que estén bien doraditos. Giralos con cuidado para que tomen color de ambos lados.
Esa doble cocción les da un contraste delicioso: dorados por fuera y suaves y tiernos por dentro. Una idea sencilla para que cueste esperar a llevarlos a la mesa.
Para usar este tip con la receta de romero: hacé el hervor previo después de lavar los papines y antes de mezclarlos con el aceite y los condimentos. Como ya estarán cocidos por dentro, el tiempo de horno puede ser menor que el de la receta sin hervor previo: controlalos y retiralos cuando estén dorados.
Papines al horno con romero
Una fuente doradita para llevar al centro de la mesa: simple, aromática y llena de color.
Ingredientes para 3 a 4 porciones como guarnición
- 1 kg de papines andinos.
- 2 cucharadas de aceite.
- Romero a gusto.
- 2 dientes de ajo.
- Sal y pimienta a gusto.
Preparación
- Precalentá el horno a 200 °C.
- Lavá bien los papines bajo agua corriente, retirando la tierra. Podés dejarles la piel si está sana.
- Secalos y cortá los más grandes por la mitad para que los trozos tengan tamaños parecidos.
- Mezclalos con el aceite, el romero y los dientes de ajo ligeramente aplastados. Agregá sal y pimienta.
- Distribuilos en una fuente sin amontonarlos y horneá durante unos 30 a 40 minutos. Giralos a mitad de cocción y controlá que el ajo no se queme.
- Retiralos cuando estén dorados por fuera y tiernos al pincharlos. Si todavía están firmes, prolongá la cocción.
- Servilos calientes en una fuente amplia, con un poquito de romero fresco si te gusta.
La clave: secarlos bien y darles espacio en la fuente ayuda a que se doren en lugar de cocinarse al vapor.
Ensalada tibia de papines
Una forma de combinar colores y texturas, con hierbas frescas y un aderezo que realza su sabor.
Ingredientes para 2 a 3 porciones
- 500 g de papines andinos.
- 1 cebolla de verdeo.
- Perejil a gusto.
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
- 1 cucharada de jugo de limón.
- 1 cucharadita de mostaza.
- Sal y pimienta a gusto.
Preparación
- Lavá bien los papines. Si tienen tamaños muy diferentes, cortá los más grandes para emparejarlos.
- Colocalos en una olla y cubrilos con agua fría. Agregá un poco de sal y llevá al fuego.
- Cuando el agua hierva, bajá el fuego y mantené un hervor suave hasta que estén tiernos al pincharlos, pero sin que se desarmen. Empezá a comprobarlos a los 15 minutos; el tiempo varía según el tamaño.
- Mientras tanto, lavá y picá la cebolla de verdeo y el perejil.
- Mezclá el aceite de oliva, el jugo de limón y la mostaza. Condimentá con sal y pimienta.
- Escurrí los papines, dejá que baje un poco la temperatura y cortalos en mitades si los cocinaste enteros.
- Agregá el aderezo mientras estén tibios y mezclá con suavidad. Terminá con el verdeo y el perejil.
Para llevar a la mesa: elegí una fuente donde puedas distribuirlos sin apilar demasiado. Dejá que los papines y las hierbas aporten sus propios colores.
Ingredientes con su propia historia
En la tienda encontrás un mix de papines andinos de producción agroecológica, en presentación a granel de 1 kg. Su origen registrado es Alta Red, Colanzulenia Iruya.
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Ideas para volver a cocinar
A veces alcanza con mirar de otra manera un ingrediente para renovar las comidas de todos los días. No hace falta un plato complicado: un poco de color, distintas texturas y ganas de compartir también hacen la diferencia.
En el blog de Finca ViraVira compartimos recetas, consejos e ideas para aprovechar los alimentos que llevás a tu mesa. Volvé cada vez que busques inspiración.